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YOGA:  Una valoración Terapéutica

El Yoga se encuentra incluido en una de las seis filosofías de la India, y su finalidad inicial era la de establecer una serie de técnicas al servicio del individuo que le posibilitasen el desarrollo último espiritual.

Los caminos que utilizaban y utilizan los yoguis para conseguir esta evolución espiritual son variados. Así hay un yoga de la mente o Radja-Yoga, un yoga de la devoción o Bhakti-Yoga, un yoga del sonido o Mantra-Yoga, un yoga de la energía o Kundalini-Yoga, un yoga del conocimiento intelectual o Jnana-Yoga, un yoga físico o Hatha-Yoga, etc.

Pero si bien la finalidad inicial del Yoga fue la evolución espiritual, bien es cierto que su práctica establece igualmente un beneficio terapéutico para el cuerpo y la mente del practicante.

En el caso concreto del Yoga Físico o Hatha-Yoga, tiene tres niveles diferentes: el nivel orgánico, el nivel energético, y el nivel mental, psicológico y emocional.

Hay que combinar la práctica de las posturas o asanas de Yoga, junto con el adiestramiento personal en el dominio y control de las técnicas respiratorias de Pranayama.

Al mismo tiempo la práctica de las posturas de Yoga o asanas, debe llevarse a cabo desde tres parámetros prácticos fundamentales. Los asanas deben practicarse siempre desde los principios de:Inmovilidad, duración y relajación.

Cada asana o postura de yoga debe realizarse con la mayor inmovilidad posible a nivel físico y mental mientras se está realizando. Cada asana debe realizarse manteniéndolo el mayor tiempo que se pueda. Y durante su realización hay que conseguir el mayor grado de relajación corporal que pueda obtenerse.

La inmovilidad absoluta del cuerpo y de la mente favorece la toma de conciencia de las sensaciones corporales cuando se está inmovilizado en el asana, consiguiendo una unidad psico-física del propio cuerpo. Al mismo tiempo al permanecer inmóviles y relajados, se potencia la concentración mental en el propio cuerpo, beneficiándose por tanto la propia mente.

Recordar que sólo un músculo relajado se puede estirar. Si un músculo está tenso o contraído no se puede estirar, y por lo tanto no se puede realizar correctamente la postura de Yoga.

La práctica de las posturas de Yoga con estos soportes de "Inmovilidad-Duración-Relajación", genera toda una serie de efectos a nivel físico y mental que establecen una serie de principios terapéuticos que ahora comentaremos. Pero quizá lo más importante que podemos deducir de esta específica forma de trabajo en el Yoga Físico, es un mayor autoconocimiento directo de nuestro soporte corporal, lo que posibilita que echemos raíces en nuestro interior incrementando de esta forma nuestra identidad personal y nuestra confianza y seguridad personal.

Al hablar de duración en la práctica de las posturas, no me refiero a realizarlas durante tres horas seguidas como indica el libro del siglo XIII: "Hatha-Yoga Pradipika", pero sí a que cada persona encuentre en su propia práctica su tiempo personal de duración de las posturas, y que sea capaz de ir paulatinamente incrementándolo. Si bien en una clase estándar de Yoga los asanas deben mantenerse durante unos minutos exclusivamente, atendiendo a las características de cada grupo de practicantes en concreto.

Cuando se practican los asanas desde los principios de inmovilidad-duración-relajación se producen tres modificaciones corporales que determinan sus efectos terapéuticos:

1.- Se produce un efecto de masaje sobre vísceras y órganos internos del cuerpo.

2.- Se estimula el Sistema Nervioso Vegetativo Parasimpático.

3.- Se mejora el tono muscular de todo el cuerpo.

1.- Al realizar las posturas de forma inmóvil y mantenida en el tiempo, se produce una presión sobre los órganos y vísceras internas del organismo, fundamentalmente a nivel abdominal, que favorece el que dichos órganos se vacíen de sangre mientras que se está manteniendo la postura por la presión ejercida sobre ellos, y al deshacer la postura se rellenen nuevamente de sangre renovada y limpia. Este efecto de masaje realiza una labor de limpieza y drenaje de las substancias tóxicas retenidas a nivel visceral, limpiando por presión y masaje circulatorio el interior de las mismas, mejorándose secundariamente por tanto su función.

Un ejemplo de esta función regeneradora de masaje es el que se produce sobre las vísceras abdominales en las posturas de flexión anterior de la columna al comprimir el abdomen contra los muslos, masajeándose así tanto las vísceras huecas como las vísceras compactas abdominales. De iguales características es el masaje por presión que se produce en las posturas de flexión lateral del tronco, al comprimir el hígado en el lado derecho de la cintura y el bazo en el lado izquierdo.

2.- La práctica del Yoga desde el cultivo acrecentado de la relajación corporal en los asanas, establece el incremento en la secreción interna del neurotransmisor conocido como acetilcolina lo que origina una estimulación simultánea del Sistema Nervioso Vegetativo Parasimpático. La estimulación del SNVP tiene una serie de efectos muy marcados sobre todo el organismo en general:

- a nivel circulatorio se regulan la tensión arterial y se disminuye la frecuencia cardiaca.

- a nivel del aparato digestivo se regula el funcionamiento de la función gástrica y se mejora el funcionamiento de los movimientos del intestino delgado y del intestino grueso.

- se estimula la función hipofisaria mejorándose secundariamente la secreción hormonal en las glándulas de secreción interna: tiroides, suprarrenales, y glándulas genitales.

- se incrementa la secreción de insulina, a la vez que se estimula la inmunidad orgánica.

- se produce una sensación vivencial interna, característica de la estimulación del SNVP, de especial relajación, bienestar, y tranquilidad, que me gusta definir como una sensación de "Sereno Vigor".

Para entender lo que significa a nivel sensorial la estimulación del SNVP podemos ayudarnos por su opuesto, por la sensación interna que se desprende de la estimulación del Sistema Nervioso Vegetativo Simpático. La estimulación del SNVS se encuentra mediada por la secreción del neurotransmisor conocido como adrenalina que produce los efectos de tensión y actividad muscular descontrolada, con sensación de malestar y desgaste psico-físico. El estrés depende por tanto de una estimulación del SNVS. La práctica del Yoga al estimular el SNV antagónico (el parasimpático) se nos presenta por lo tanto como el mejor tratamiento posible del estrés y la ansiedad.

3.- La realización de los asanas desde estos principios mencionados mejora el tono muscular de todo el organismo, entendiendo por tono muscular la menor contracción muscular necesaria para mantener la postura erguida. Cuando nuestro tono muscular está alto es cuando nos sentimos tensos y contraídos, por vivenciarnos agresivos por dentro o por sentir que tenemos que defendernos de las agresiones externas. La forma que tiene nuestro cuerpo de afrontar la tensión y la agresividad es contrayendo la musculatura y subiendo por tanto el tono muscular orgánico como mecanismo de expresión y de defensa. Pero un tono muscular alto genera una sensación de malestar y molestia en la persona que lo mantiene, impidiéndole sentirse placida y tranquila. Al rebajar nuestro tono muscular por la práctica del Yoga desde los principios citados, experimentamos una mayor sensación de bienestar interno y serenidad mental.

El masaje orgánico general, la estimulación del Sistema Nervioso Vegetativo Parasimpático, y la disminución del tono muscular general del cuerpo, son los tres elementos básicos que permiten una inicial valoración de la práctica del Yoga como técnica de evidentes efectos terapéuticos para nuestra salud y bienestar.

Fuente: elEconomista.es - 16/09/2013

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