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"No existe disciplina que lleve más alto que el control de la respiración.  Elimina toda impureza y prende la llama del conocimiento."

Veda Vyasa

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Ejercicio de Relajación

Colócate tumbada acostada del lado izquierdo, a oscuras y con música relajante. Quítate los zapatos y tápate con una mantita para estar confortable. Graba el siguiente texto y déjate llevar por la grabación de tu voz y la música, o pide a alguien cercano que te lo lea con calma. Cuando hayas realizado este ejercicio muchas veces, te saldrá automático.

Deja caer los párpados con suavidad, haz un par de respiraciones profundas, concentrando tu atención en el ritmo respiratorio, en tus sensaciones corporales y en cualquier sentimiento o imagen que tenga que ver contigo, permitiendo que el cuerpo se vaya sumiendo más profundamente en la relajación. Si te llegan ideas relacionadas con el mundo exterior, déjalas pasar.

Ahora toma conciencia de los hombros y del cuello, deja sueltos los músculos en sincronía con la respiración y ve eliminando poco a poco toda la tensión. Sigue respirando profunda y uniformemente, con cada respiración que haces debes relajarte un poco más. Te sientes cómoda, tranquila y segura.

Ahora toma conciencia de tu cara. Percibe los músculos de alrededor de los ojos, de la boca, de la mandíbula y deja que se suelten todos los músculos del rostro, de modo que la cara quede completamente blanda. Deja que los ojos descansen en su profundidad y siente que los párpados están cada vez más flojos. Sé consciente de la respiración sin perder la concentración en el suave movimiento de vaivén. Sumérgete cada vez más profundamente en la relajación.

Con cada respiración te hundes cada vez más profundamente en un estado de relajación perfecta. Estás alerta, pero relajada.

Ahora tomas conciencia de tus piernas y concentras tu atención también en tus muslos y en la pelvis, relajando todos los músculos.

Sigue respirando profunda y uniformemente. Con cada inhalación introduces en tu cuerpo oxígeno y energía, con cada exhalación eliminas lo que no necesitas, y eso te libera.

Piensa que cada inhalación es una manera de recibir cosas positivas y con la exhalación te liberas de sentimientos negativos y de tensiones.

Cada vez que respiras profundizas en el interior de ti misma y tu cuerpo se va relajando más y más…

Blog "El Cordón Umbilical" - 28 de septiembre de 2012

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